Se valoran las secuelas, no el episodio
El ictus (o derrame cerebral) es la primera causa de discapacidad adquirida en personas adultas. Pero el Real Decreto 888/2022 no asigna un porcentaje por haber sufrido un ictus: valora las secuelas que persisten y cómo limitan tu vida. Dos personas que han tenido un ictus pueden quedar con grados muy distintos.
Qué secuelas se valoran
- Motoras: pérdida de fuerza o movilidad, hemiparesia o hemiplejia, problemas de equilibrio y marcha.
- Del lenguaje: afasia, dificultad para hablar o comprender.
- Cognitivas: memoria, atención, funciones ejecutivas.
- Sensoriales y visuales, y la repercusión en el estado de ánimo.
Con secuelas moderadas suele alcanzarse el 33%; con secuelas graves (hemiplejia, afasia importante, dependencia para actividades básicas), se supera con frecuencia el 65%.
Cuándo y cómo solicitarlo
Conviene valorar cuando las secuelas se han estabilizado tras la rehabilitación, aunque puede reconocerse un grado revisable antes. Reúne:
- Informe de neurología con el tipo de ictus y las secuelas.
- Informes de rehabilitación, logopedia y neuropsicología.
- Pruebas de imagen y documentación del impacto funcional.
Puedes ver cómo se calcula tu porcentaje en cómo funciona el baremo de discapacidad.
Cómo se solicita y qué da derecho
El procedimiento es el general: cómo solicitar el certificado de discapacidad en tu comunidad autónoma. Con el 33% accedes a los beneficios fiscales, laborales y demás; consulta qué corresponde a cada grado y las ayudas económicas. Si empeoras, puedes pedir una revisión por agravamiento.
Cuándo solicitarlo: la ventana de la rehabilitación
En el ictus, el momento de la solicitud importa más que en otras patologías. Justo después, las secuelas suelen ser máximas, pero también son las que más mejoran con la rehabilitación de los primeros 3-6 meses. Hay dos estrategias válidas:
- Solicitar pronto, con carácter revisable: obtienes un grado que te da acceso a apoyos en la fase más dura, y se revisa cuando las secuelas se estabilizan.
- Esperar a la estabilización (en torno a los 6 meses) si la recuperación va rápida, para que el grado refleje ya la situación definitiva.
Coméntalo con tu equipo de rehabilitación: son ellos quienes mejor pueden anticipar cómo evolucionarán tus secuelas.